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Diferentes puntos de vista
por M. Crotti, E. Cabello, S. Illiano (Última modificación: 29 de septiembre de 2000).
En esta página se
presenta una serie de ejemplos que tienden a mostrar la diferencia de enfoque,
sobre un mismo tema, entre el laboratorista y el reservorista. Y para entender esta
diferencia de puntos de vista, es necesario analizar, en forma comparativa, las
diferentes formaciones y experiencias de cada una de las partes.
El laboratorista
tiene, en general, una formación básicamente académica, que lo condiciona a
tratar de medir las propiedades de su objeto de estudio con la máxima precisión
que permiten los instrumentos. En general focaliza su atención en lo que está
midiendo, con riesgo de perder parte del panorama completo. Las muestras que
utiliza le permiten realizar todas las remediciones que sean necesarias y, en
general, dispone de más de una vía para medir, en forma directa o con escasas
suposiciones, cada propiedad que estudia. Habitualmente puede
aislar las variables de estudio, de modo que puede sacar conclusiones simples y verificables.
El reservorista,
por otra parte, suele tener una formación fundamentalmente práctica/operativa,
y, en general, espera disponer de datos simples, fácilmente
sistematizables, que le permitan alimentar las correlaciones, ecuaciones de cálculo,
o los simuladores numéricos que emplea. Su objeto de estudio es todo el
reservorio. Suele tener más dudas que certezas sobre los modelos que emplea y
no puede manejar las variables del sistema en forma independiente.
A estas diferencias
básicas debe agregarse la falta de contacto directo entre las partes. Es
probable que, de todas las fuentes de información que utiliza el reservorista
(perfiles, laboratorio, ensayos de pozo, producción, etc), el laboratorio sea
donde menos participa. Simultáneamente, el laboratorista, muy raramente
participa en la evaluación completa de un reservorio.
Quizás esta falta
de contacto se deba, en parte, a la confianza que depositan muchos reservoristas
en los datos de laboratorio. En general se acepta que si se solicita la
medición de una propiedad a dos laboratorios diferentes, se deben obtener resultados
básicamente compatibles. Lamentablemente esta situación no siempre se produce, particularmente en los Estudios Especiales (SCAL) de coronas.
Como el laboratorio
es el único punto del proceso de estudio del reservorio donde las muestras se
pueden manipular directamente, es difícil imaginar que algunos resultados dependan
las metodologías empleadas o de la interpretación y criterio del operador. Empleando un
ejemplo de otra rama tecnológica, nadie espera que un análisis de glucosa en
sangre, dependa del laboratorio al que se envían las muestras (y,
afortunadamente, la suposición es correcta). Por lo tanto, en este tipo de análisis,
en general, el médico no necesita discutir la interpretación del resultado con
el laboratorista.
El otro factor que
hace que el reservorista no se acerque al laboratorio (o no lo utilice con mayor
frecuencia), es el que se origina en un extremo totalmente opuesto: Muchos
reservoristas han encontrado grandes diferencias entre los resultados de
diferentes laboratorios, o no logran sistematizar los datos obtenidos con el
resto de la información disponible y, por lo
tanto, concluyen que los laboratorios no pueden aportar las soluciones adecuadas
para caracterizar el reservorio. En consecuencia no invierten esfuerzos en participar de las mediciones de laboratorio.
Creemos que ninguno de
los dos enfoques es adecuado y trataremos de demostrarlo analizando la relación
laboratorista-reservorista en el caso de las Permeabilidades Relativas.
Como resultado de
este desarrollo llegaremos a una conclusión simple: Para que la
información de Laboratorio sobre coronas sea de utilidad para el
reservorista, éste debe participar activamente en el diseño de las
experiencias y en la evaluación de los resultados.
Permeabilidad Absoluta y Permeabilidad
Relativa
Tal como suele
definirse en los cursos introductorios, la permeabilidad de un sistema es una
medida de su capacidad para conducir fluidos. En estos mismos cursos suele
decirse, a continuación, que la permeablidad es una propiedad del medio poroso,
y no de los fluidos que circulan por él.
Todo esto se cuantifica a través de
la ley de Darcy, y suele mencionarse que existen excepciones a esta Ley, pero
rara vez se profundiza el tema. A continuación discutiremos más en detalle
algunas de estas excepciones, y las consecuencias que originan.
Excepciones Prevista Teóricamente.
Si bien la ley de
Darcy, fue derivada de la experiencia, su formulación para sistemas lineales,
con un solo fluido circulando, puede racionalizarse fácilmente. En estos casos
es fácil aceptar que el caudal que circula por un medio poroso crece en forma
directa con el área disponible y la diferencia de presión aplicada, y decrece
en relación inversa con la viscosidad del fluido y la longitud que debe
recorrerse dentro del medio poroso. La constante de proporcionalidad (que tiene
en cuenta las unidades empleadas) es la permeabilidad del medio poroso.
Expresado en forma
de ecuación:
Caudal
= (Permeabilidad x dif. de Presión x Área) / (Longitud x Viscosidad)
En la exposición
previa se acepta que los siguientes supuestos son "razonables" .
- El flujo se lleva a
cabo a bajo caudal y es laminar. Si el flujo es turbulento o la inercia del
fluido afecta el flujo, el sistema deja de comportarse en forma lineal.
- Cualquier fluido
empleado se desplaza siguiendo los mismos principios físicos, dentro de la
red poral.
- El medio poroso no
es alterado físicamente por el paso del fluido. Una alteración del medio
poroso es equivalente al cambio de sistema poral.
Cuando no se cumple
el primer enunciado, se producen desviaciones de la ley de Darcy, desarrollados
teóricamente por Forchheimer1.
Estas desviaciones son típicas de sistemas con elevados caudales, afectando
principalmente las cercanías de los pozos, y en especial los gasíferos.
El segundo
enunciado no se cumple cuando se emplean gases en lugar de líquidos. En el caso
de los gases a bajas presiones (cercanas a la atmosférica), los caminos libres
medios de las moléculas son del orden de magnitud de los diámetros porales
habituales, y se produce un fenómeno de “resbalamiento” de las moléculas
en contacto con las paredes porales. En estas circunstancias se obtienen
permeabilidades superiores a las obtenidas con el empleo de líquidos. Este fenómeno
fue estudiado inicialmente por Klinkenberg2,
de quien toma su nombre. Como era de esperar, a elevadas presiones los gases se
comportan como líquidos, de modo que extrapolando las mediciones a presiones
“infinitas”, se obtienen valores equivalentes a los obtenidos con fluidos líquidos.
Estas dos primeras
excepciones, al poder analizarse teóricamente y obedecer leyes sencillas, son
fáciles de tener en cuenta y permiten efectuar predicciones para cuando varíen
las condiciones operativas.
Excepciones Originadas en la Interacción
de los Fluidos con el Medio Poroso.
Las interacciones
entre la fase acuosa y el medio poroso son frecuentes, y en general, derivan de
la interacción con las arcillas. En este caso debemos tener presente que si
existe interacción entre los fluidos y la red poral, el resultado es
equivalente al de trabajar con otra muestra, dado que cualquier interacción física
implica un cambio en la geometría poral.
Estas interacciones
se agrupan genéricamente dentro de la denominación de “daños” y es muy
importante detectar su existencia durante las mediciones.
Excepciones Originadas en la Presencia
de más de un fluido
Para operar con más
de un fluido se adopta un criterio muy frecuente en nuestra industria: Se
respeta la formulación sencilla y se le aplican factores de corrección para
tener en cuenta las desviaciones con respecto a los resultados teóricos.
En este caso, pese
a las marcadas desviaciones (que ocurren siempre) de la ley de Darcy, se
mantiene la validez de esta última y se recurre a un factor de corrección, que
adopta la forma de un juego de curvas que representan la permeabilidad relativa
del sistema, a cada fase móvil, en función de la saturación del sistema.
El “truco”
consiste en encontrar el juego de curvas para cada sistema roca-fluidos.
Lamentablemente, a diferencia de lo que ocurre con el factor “Z” para gases
reales, las permeabilidades relativas parecen resistir cualquier intento de
sistematización. Por lo tanto, la única manera de obtener el juego de curvas
para cada sistema formado por el medio poroso y los fluidos de reservorio, es
experimental.
Lamentablemente
(otra vez), las curvas obtenidas en el laboratorio son dependientes de3,
4:
-
La
mojabilidad del sistema.
-
La historia
de saturación (histéresis).
-
La relación
de viscosidades.
-
Valor de la
saturación inicial de las fases.
-
Velocidad de
flujo.
-
Efectos de
borde (asociados a las fuerzas capilares).
-
Dirección
de flujo (horizontal o vertical)
Y muchos
especialistas coinciden en que los resultados obtenidos dependen también de:
-
El método
de medición5
(estacionario o no estacionario).
-
El método
de cálculo6
(Implícito o explícito, para el sistema de medición no-estacionario).
-
El criterio
del analista7.
A esta lista deben
agregarse los factores que alteran el medio poroso (NOBP, interacción con las
arcillas, etc).
Se debe tener en
cuenta, además, que cuando interviene la gravedad, la relación funcional entre
la Saturación de agua y las curvas de KR es notablemente diferente a la obtenida cuando se
estudia el efecto de las fuerzas viscosas (teoría del desplazamiento frontal).
Con todos los
factores mencionados se tiene un panorama bastante desalentador en cuanto a la
“unicidad” de las curvas de KR.
Conflicto de Opiniones
Todo el desarrollo
previo nos permite analizar el comportamiento del reservorista y del laboratorista en la etapa
de obtención y uso de los valores de Permeabilidad Relativa para el reservorio.
Este planteo es genérico, y, en alguna medida, es una descripción de la
metodología más frecuente de interacción entre las
partes.
Los reservoristas
se encuentran con que a los simuladores numéricos hay que alimentarlos con un
solo juego de curvas de KR para cada celda. Cada celda tiene un volumen del
orden de los Hm3.
Para satisfacer
esta necesidad los laboratorios de medición han optimizado diferentes metodologías
sobre muestras del orden de los 100 cm3.(0.0000000001 Hm3).
La primera decisión
de los laboratoristas, fue la de simplificar las variables. Esta es la única
manera de obtener una sola curva de KR. Esta simplificación se consiguió en base
a las siguientes demostraciones e hipótesis:
-
La curva de
KR, en medios homogéneos, no reactivos, y empleando fluidos purificados, es
independiente de la relación de viscosidades. De este modo, suponiendo que
ninguna de las fases presentes en el reservorio dañan el medio poroso (hipótesis
razonable, dado los millones de años de interacción previa), se las puede
reemplazar por fluidos de laboratorio, no reactivos y con la relación de
viscosidades que le resulta adecuada al laboratorista.
-
Cuando el
resultado obtenido depende de una o más de las variables del sistema, se
elige el(los) valor(es) de la(s) variable(s) que minimizan la dispersión de
los resultados. Por ej.: Si la Kefw(Sro) depende del caudal, en forma tal
que los valores se aproximan a medida que aumenta este último, se presentan
los resultados extrapolando a caudal “infinito”. Esta manera de
presentar los resultados elimina la dependencia de los valores informados,
con las condiciones del ensayo. Es el mismo criterio empleado para la
corrección por efecto Klinkenberg. Se acepta que los distintos laboratorios
pueden entregar distintos valores de Kgas, por emplear diferentes
condiciones operativas, pero se espera que informen el mismo valor de K
Klinkenberg.
-
En muestras
heterogéneas se recomienda emplear el método de medición estacionario,
que brinda resultados independientes de la velocidad de flujo, relación de
viscosidad y otras variables. Esta recomendación se podría englobar dentro
del punto anterior, pero se menciona independientemente por la importancia
que reviste.
Sin embargo sabemos que:
-
La hipótesis
de medios homogéneos es habitualmente errónea8.
-
La
extrapolación a caudales infinitos es posible en el laboratorio, pero en el
reservorio, los caudales no sólo son muy bajos, sino que difieren
notablemente entre las distintas partes del yacimiento.
En este análisis
simple queda de manifiesto que la expresión:.”La curva de KR de un
sistema”, toma los siguientes significados
Para
el reservorista: Es LA CURVA que resume la dependencia de la capacidad de flujo
de la formación (para las diferentes fases) a lo largo de la historia de
producción.
Para
el laboratorista: Si no se le dan otras indicaciones, es LA CURVA que se obtiene
optimizando las condiciones para evitar la influencia de las distintas
variables sobre el resultado final.
Además de lo ya
expuesto, debe destacarse que la minimización de la influencia de las distintas
variables se realiza por dos vías contrapuestas.
-
Se eliminan
variables, aceptando que el resultado no depende de ellas. Esta metodología
conduce a importantes simplificaciones experimentales como el lavado previo
de las muestras, empleo de fases refinadas, caudales elevados, relación de
viscosidades de libre elección, etc.
-
Se intenta
trabajar en condiciones de reservorio. En este caso se emplean muestras
frescas, fluidos de reservorio (incluido el gas disuelto) y temperaturas y
presiones de yacimiento.
Aunque a primera
vista la segunda alternativa parece más atractiva (pese a la importante
diferencia de precios) debe remarcarse algunas importantes desventajas de la
misma.
-
El empleo de
fases y condiciones de reservorio agrega volúmenes muertos y complejidades
experimentales que hacen necesario recurrir a la medición sobre más de una
muestra en forma simultánea (tren de coronas). El trabajo sobre una sola
muestra de 38 mm de diámetro no debe realizarse porque los errores
experimentales enmascaran cualquier resultado. Esto agrega variables de difícil
evaluación (calidad del contacto capilar, permeabilidades relativas en
serie, sobre muestras que por ser frescas, no pudo comprobarse que posean
similares propiedades petrofísicas, etc)
-
Los fluidos
de reservorio, cuando se traen a superficie pueden alterarse de modo que
puede originar daños sobre el medio poroso. Un caso típico
(particularmente en petróleos pesados) es el de la formación de emulsiones
durante el proceso de extracción. Estas emulsiones no es posible
eliminarlas por el agregado de aditivos, dado que estos pueden alterar la
mojabilidad y tensión interfacial del sistema. Si estas emulsiones
persisten durante la inyección de petróleo, las micro-gotas de agua pueden
bloquear una parte de los capilares en forma tan efectiva como cualquier
otro material fino en suspensión. Incluso un 0.5 % de agua emulsionada
puede resultar muy nocivo para el medio poroso. Nadie inyecta una fase con
0.5 % en volumen de material en suspensión, pensando que no se originará
daño en el medio poroso. Esa proporción volumétrica equivale a unos 12 g
de arcilla en suspensión, por litro de petróleo.
A todo lo anterior
debe agregarse que los laboratorios sólo informan la curva derivada de la acción
de las fuerzas viscosas, en tanto que en el reservorio suele observarse una
contribución muy importante de las fuerzas capilares y gravitatorias.
Resumiendo todo lo
expresado, a esta altura debería quedar claro el concepto que estamos
desarrollarando:
Es
muy difícil que las mediciones sobre coronas sean de utilidad para el
reservorista, si éste no participa activamente en el diseño de las
experiencias y en la evaluación de los resultados. En la medida que se deje
librado al criterio del laboratorista, tanto el diseño de las experiencias,
como la interpretación de los
resultados, se corre el riesgo de recibir información procesada con criterios
muy diferentes a los que da por sentado el reservorista.
NOTA: El examen de las curvas de
Permeabilidad Relativa realizado en este desarrollo es sólo superficial. En
otros desarrollos se profundizan muchos de los temas que sólo
fueron mencionados en esta exposición.
Más sobre temas generales de ingeniería en reservorios
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1 - Forchheimer, P: “Wasserbewegung durch Boden”, ZVDI (1901) vol. 45 1781.
2
- Klinkenberg, L.,J.: “The Permeability of Porous Media to Liquids and
Gases”, Drill and Prod. Prac., API (1941), 230.
3
- Geffen, T.M., Owens, W.W., Parrish, D.R., and Morse, R.A.: “Experimental
Investigation of Factors Affecting Laboratory Relative Permeability
Measurements”, Trans., AIME
(1951), 192, 99.
4
- Honarpour, M., Koederitz, L., and Harvey, A.H.: Relative Permeability of
Petroleum Reservoirs, CRC Press, (1986).
5
- Jakobse, S.R., Ingsoy, P., Braun, T., Guo, Y., Aga, M.: “Assessing the
Relative Permeability of Heterogeneous Reservoir Rock”, SPE 28856
6
- MacMillan, D.J.: “Automatic History Matching of Laboratory Corefloods to
Obtain Relative Permeability Curves”, SPERE, Feb., 1987, 85-92.
7
- Crotti, M. A., Rosbaco, J.: “Relative Permeability Curves: The Influence
of Flow Direction and Heterogeneities. Dependence of End Point Saturations
on Displacement Mechanisms”. SPE 39657
8
- Huppler, H.D., “Numerical Investigation of the Effects of Core
Heterogeneities on Waterflood Relative Permeabilities”, AIME (1970) 249,
381.
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